"El tema de señalar a los culpables ha estado en la mente de muchas personas”, afirmaba el decano de Wharton, Thomas S. Robertson, al presentar el panel “Responsability and the Financial Crisis of 2008” (“Responsabilidad y la crisis financiera de 2008”). Todos los intentos para determinar quién o qué causó la crisis económica global suelen incluir una larga lista de sospechosos: la Reserva Federal, los reguladores gubernamentales, las agencias de calificación crediticia, la SEC (Securities and Exchange Commission), las entidades que concedieron créditos subprime y también los que los pidieron. Incluso las escuelas de empresa se han visto detrás del dedo acusador. “Independientemente de que tengan alguna responsabilidad o no, tenemos la obligación de responder a la siguiente cuestión: Y después de esto, ¿hacia dónde nos dirigimos?”.
Los profesores de Wharton y de la Universidad de Pensilvania que participaron en el panel no dudaron en repartir responsabilidades. Los posibles culpables identificados han incluido desde los desequilibrios globales de capital hasta las obsoletas estructuras reguladoras. Algunos echaban la culpa al sector privado y a la avaricia de Wall Street mientras otros sostenían que en realidad al gobierno no se le había responsabilizado por sus fallos. Tal vez lo único en lo que todos estaban de acuerdo era que no existían soluciones sencillas. La simplificación en exceso de problemas complejos es algo muy peligroso –advertían algunos-, y podría haber contribuido en sí misma a la crisis.
Según el profesor de Finanzas de Wharton Franklin Allen, no se han estudiado bien las causas reales de la crisis financiera, que en su opinión tiene su origen en una política monetaria demasiado flexible y en los desequilibrios globales de capital. “El sector público ha hecho un buen trabajo echando la culpa al sector privado”, afirmaba. “Así, existe por ejemplo mucho debate sobre la protección de los consumidores, pero no sobre la Reserva Federal… Apenas se habla de reformar el sistema financiero global”.
(al callo, 2011)
La causa inmediata de la crisis claramente fue la burbuja inmobiliaria, decía Allen. Desde 1890 a 1996 los precios reales de la vivienda crecieron un 27%, mientras que entre 1996 y 2009 aumentaron un 92%. “Casi el triple. Y ese es el problema”. La cuestión más importante es qué fue lo que causó la burbuja. En opinión de Allen, no se debe echar la culpa a las hipotecas subprime, ya que otros países sin este tipo de hipotecas también padecieron sus propias burbujas inmobiliarias. El problema más bien fue que la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés demasiado bajos durante demasiado tiempo y los desequilibrios en los flujos globales de capital permitieron a la gente pedir prestadas grandes cantidades a bajos tipos. “El arbitraje se convirtió en algo muy atractivo para pedir prestado dinero y adquirir casas”, decía Allen.