Una pirámide de deudas que descansaba sobre préstamos hipotecarios de alto riesgo
comenzó a derrumbarse en el verano de 2007. Un año después, las bolsas de valores del
mundo han caído casi 40 % y el sistema financiero internacional está en la crisis más
grave desde la Gran Depresión de 1929.
El primer indicio de los problemas que vendrían fue el colapso en junio 2007 de dos
fondos de capital especulativo ("hedge funds") de Bear Stearns con una inversión de
1,600 millones de dólares y cuyos activos eran préstamos hipotecarios de alto riesgo.
Bear Stearns era uno de los bancos de inversión más grandes del mundo con más de
15,000 empleados y un capital de más de 11 mil millones de dólares. Sin embargo, la
empresa estaba demasiado apalancada como lo indica el hecho de que sus activos se
elevaban a 395 mil millones de dólares (36 veces más que su capital) y que además
tenía contratos de derivados financieros por 13.4 billones de dólares3, es decir 34 veces el
monto de sus activos. Ante la caída en los precios de las casas, el aumento en las tasas
de interés y el número creciente de ejecuciones de hipotecas, los mercados financieros
empezaron a recelar y Bear Stearns tuvo que apelar al Banco de la Reserva Federal de
Nueva York para que le proveyera fondos y así poder afrontar sus compromisos. El
paquete de salvamento instrumentado en marzo de 2008 implicó la inyección de 30,000
millones de dólares y la compra de Bear Stearns por JP Morgan.
Seis meses después, las acciones de Fannie Mae y de Freddie Mac –dos empresas
privadas garantizadas por el gobierno de los Estados Unidos- habían caído 85 % en
relación con su valor en octubre de 2007. Cabe recordar que la función de esas
empresas es aumentar la liquidez del mercado de hipotecas, comprándoselas a las
instituciones que las otorgan y que Fannie Mae y Freddie Mac tenían o garantizaban casi
la mitad de los 12.0 billones de dólares que conforman el mercado de hipotecas en
Estados Unidos. El 8 de septiembre, el Departamento del Tesoro estadounidense
anunciaba que intervenía a las dos instituciones para asegurar que las mismas no
quebraran.
Empezaba la avalancha: cuatro días después Lehman Brothers se declaraba en
bancarrota y Merrill Lynch tuvo que venderse a Bank of America para evitar que le
pasara lo mismo. Pocos días después, el Banco de la Reserva Federal anunció el rescate
de AIG (American International Group), una de las compañías de seguros más grandes
del mundo.
No se puede determinar con precisión el monto de las pérdidas que la implosión
financiera ha provocado pero se estima que ya rebasó los 500 mil millones dólares.
(Reunión Regional sobre los desafíos del adverso entorno económico internacional
para América Latina y el Caribe. SELA, Caracas, Venezuela).
